El toldo es un elemento decorativo diseñado para crear nuevos espacios y resguardarnos del sol durante los meses de verano. Debido precisamente a que los toldos se encuentran en el exterior sufriendo las inclemencias del tiempo durante largas horas, es necesario cuidarlos para no tener que cambiarlos cada temporada. La mejor forma de conseguir que tu toldo tenga una vida útil larga es someterlo a un buen mantenimiento que lo conserve limpio y cuidado durante todo el año.

¿Qué mantenimiento necesita tu toldo?

Cada  toldo está hecho de un material diferente, pero todos están igualmente expuestos a largas horas de sol, lluvia y la contaminación, por lo hace falta someterlos ciertos cuidados mínimos para preservarlos y evitar un desgaste rápido que pueda afectar a su eficacia.

  • Recoger el toldo sólo cuando esté seco. Si ha llovido y se ha mojad, hay que esperar a que se seque y nunca debe enrrollarse cuando está mojado porque probablemente se formará moho en la superficie, lo que dañará y afeará el tejido.
  • Si el toldo no dispone de instalación de recogida automatizada, hay que estar atento para recogerlo en situación de condiciones climáticas adversas (viento, lluvia, nieve, etc). para evitar que se oxiden las piezas o que se desgarre el tejido.
  • Antes de realizar las maniobras de apertura y cierre hay que verificar que el mecanismo del toldo no esté obstruido por ningún obstáculo (cuerda, rama, piedra) que pueda atascar el mecanismo. Así evitaremos forzarlo a la hora de manipularlo, y no se dañará.
  • Se recomienda aceitar los mecanismos y ponerlos a punto una vez por temporada para evitar que las partes metálicas se oxiden y se desgasten innecesariamente.
  • Es recomendable también realizar revisiones periódicas del toldo para poder identificar y solucionar de antemano los posibles problemas que presente. Del mismo modo, en caso de avería es necesario recurrir a profesionales y no intentar arreglarlo por nuestra cuenta, pues podríamos empeorar la situación.
  • Finalmente, hay que limpiar el toldo conciencia, aplicando diferentes técnicas en función del tipo que sea.

Pequeños cuidados para tu toldo

¿Cómo limpiar tu toldo?

Limpiar un toldo no es difícil, pero es una tarea que requiere de cierta mañana y paciencia. Esto se debe a que los materiales suelen encontrarse a cierta altura y no siempre es fácil acceder a ellos, por lo que lo ideal es contar con una escalera y palos telescópicos que permitan alcanzar con facilidad todos los rincones.

Si no se dispone de estos elementos, bastará con pegar un palo de escoba o fregona a otro para lograr el largo necesario, añadiendo al final del mismo un paño humedecido con agua y un poco de jabón. Es importante no utilizar productos abrasivos o químicos que puedan dañar el tejido u oxidar los mecanismos: bastará con pasar la aspiradora para eliminar acumulaciones de polvo y el agua y el jabón para tratar manchas más difíciles.

Limpieza del toldo en función de su tipo

  • Tela enrrollada: Debe limpiarse siempre en seco. Para ello basta con pasar la aspiradora o eliminar la acumulación de polvo con un plumero periódicamente.
  • Plástico: En primer lugar será necesario limpiar el excedente de polvo, y a continuación se lava con jabón líquido y se enjuaga con agua. Tras la limpieza, y para evitar que se le pegue la tierra y se queden los surcos de la lluvia en el futuro, se le puede aplicar un apresto en aerosol.
  • Aluminio:  Estos suelen encontrarse a gran altura y no es fácil acceder a ellos para limpiarlos, por lo que la mejor forma es utilizando una manguera y dejando que la presión del agua arrastre la suciedad.

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