Cuando nos toca diseñar una estructura exterior (ya sea una pérgola, una valla, una celosía o un cerramiento metálico) buscamos que sea resistente y duradero, pero también que tenga una estética que encaje con el entorno. Y ahí es donde entra en juego un detalle que marca la diferencia: el lacado.
Elegir bien el color y la textura del lacado no es algo que se tenga que pasar por alto. Afecta tanto a la apariencia final del proyecto como a su protección frente a las temperaturas. En Dexterior Soluciones lo vemos todos los días: un acabado bien elegido puede transformar por completo la presencia de una estructura y hacer que dure más en el tiempo.
Entonces, ¿qué color y textura de lacado elegir para tu estructura exterior? Te lo contamos paso a paso.
¿Qué es el lacado?
El lacado es un proceso mediante el cual se aplica una pintura en polvo sobre la superficie metálica (normalmente de aluminio o acero galvanizado), que luego se cura en horno para crear una capa uniforme, resistente y duradera.
Este recubrimiento no solo da color y textura, sino que protege el metal frente a la corrosión, los rayos UV, la humedad y el desgaste ambiental. Fuera, donde las estructuras están expuestas a las temperaturas, el tipo de lacado es lo que marca la diferencia entre una instalación que se mantiene bien y otra que pierde su brillo y color en poco tiempo.
Por eso, antes de elegir el color, hay que tener claro el tipo de acabado técnico que mejor se adapte a las condiciones del entorno.
Factores que influyen en la elección del lacado
Cuando asesoramos a un cliente sobre qué color y textura de lacado elegir, consideramos tres factores principales: el entorno, el estilo arquitectónico y el mantenimiento.
El entorno y la exposición
No es lo mismo una estructura que está junto al mar que una que está en una zona de interior. En zonas costeras, el aire salino puede acelerar la corrosión, por lo que conviene optar por lacados con certificado Qualimarine o Qualicoat Seaside, formulados para resistir condiciones extremas.
En zonas de mucho sol, en cambio, es mejor elegir colores con buena estabilidad frente a los rayos UV, evitando tonos demasiado oscuros si no se quiere que absorban mucho calor.
El estilo arquitectónico y el entorno visual
El lacado también define la personalidad de la estructura. Un acabado en blanco o gris claro se asocia a estilos minimalistas y modernos, mientras que los tonos tierra, bronce o antracita dan más elegancia y se integran bien en espacios naturales.
En proyectos más contemporáneos, los acabados metalizados o mates texturizados añaden sofisticación y un toque industrial. Todo depende del carácter que se quiera dar.
Mantenimiento y durabilidad
Un lacado de calidad casi no necesita mantenimiento, más allá de una pequeña limpieza con agua y jabón neutro. Pero los acabados con textura rugosa o satinada disimulan mejor las huellas y pequeñas imperfecciones, mientras que los brillantes necesitan un poco más de cuidado para mantener su aspecto impecable.
Tipos de textura en lacado: ¿cómo elegir la ideal?
Cuando hablamos de textura en lacado, nos referimos al acabado superficial que se percibe al tacto y a la vista. Los más comunes son:
Brillante: aporta luminosidad y un efecto más limpio, ideal para estructuras que quieren llamar la atención (hablando visualmente).
Satinado: combina elegancia y sobriedad; refleja la luz sin excesos y encaja en casi cualquier entorno.
Mate: da un acabado más moderno y natural, perfecto para diseños actuales y discretos.
Texturizado o rugoso: además de ser más resistente a arañazos y marcas, da un aspecto industrial y robusto.
Para zonas exteriores, los acabados mates o texturizados suelen ser los más recomendables, ya que disimulan mejor la suciedad, el polvo o los pequeños daños que suelen aparecer con el tiempo.
Tendencias actuales en colores de lacado
Si nos basamos en los últimos años, las tendencias en estructuras metálicas exteriores han ido más a tonos neutros, elegantes y atemporales. El gris antracita (RAL 7016) sigue siendo uno de los más demandados por su versatilidad y capacidad de integrarse en cualquier lugar.
Otros colores muy usados son el negro mate, el bronce oscuro, los tonos arena y los acabados efecto madera, que aportan calidez y naturalidad sin renunciar a la resistencia del metal. En espacios más mediterráneos, los blancos y beiges siguen siendo los favoritos por su luminosidad y frescura, mientras que los tonos verdes o azulados ganan terreno en proyectos que buscan un toque más atrevido.
Elegir el color y la textura adecuados de lacado es un paso clave para llegar a un equilibrio entre diseño, resistencia y mantenimiento. No se trata solo de gustos, sino de encontrar la combinación que mejor se adapte al entorno, a la arquitectura y al uso que se le dará a la estructura.
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